El tratamiento de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo –al igual que otra legislación de índole impositiva- quedó frustrado ayer en el parlamento argentino, en medio de acusaciones políticas cruzadas.Según publica hoy el matutino Clarín, dos legisladoras (una oficialista y otra opositora) mantuvieron un fuerte altercado verbal responsabilizándose mutuamente del fracaso legislativo. “Estás mintiendo! ¡Esto es imperdonable! ¿Necesitaste 45 minutos para juntar papeles?", dijo Fernanda Gil Lozano, diputada de la Coalición Cívica. Su recriminación iba dirigida a Vilma Ibarra, aliada del oficialismo y una de las principales impulsoras del proyecto.Ibarra se defendió: "No voy a permitir que se hable de un acuerdo espurio, están haciendo un aprovechamiento político vergonzoso".Las organizaciones que defienden los derechos LGTB en Argentina se manifestaron frustradas por lo ocurrido en el parlamento.Así, María Rachid, de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT) manifestó su "decepción y desencanto" por los dirigentes políticos del país, aunque consideró que el proyecto será aprobado por los diputados la semana próxima.
"No queremos quedar entrampados en la lucha por el poder político, aunque es doloroso darse cuenta de que no se atienden como corresponde los derechos de las personas", afirmó la activista.“En el fondo no les importa”Por otra parte, el periodista Bruno Bimbi expresó en un artículo publicado por AG Magazine que lo ocurrido en el parlamento “es difícil de entender para quien no conoce los vericuetos del Congreso, las chicanas reglamentarias, las trampas que se hacen entre los bloques y el doble discurso con el que muchos salen por televisión diciendo una cosa y operan con todas sus fuerzas, por debajo de la mesa, en el sentido contrario”.
Bimbi calificó lo sucedido como “duro, triste, ofensivo y humillante, para quienes venimos hace años peleando por la igualdad de derechos y viendo como, una y otra vez, la política nos da la espalda y algunos vivos usan nuestra lucha y nuestras esperanzas para jugar a la vieja política. Porque en el fondo no les importa”.






























